martes, 30 de agosto de 2011

LA INDEPENDENCIA

Independencia de México


El 16 de septiembre de 1810 Miguel Hidalgo y Costilla, un cura del pueblo de Dolores, en el actual estado de Guanajuato, alzó la bandera de la rebelión demandando el fin del mal gobierno, pero sin desconocer el poder del rey español Fernando VII. A pesar de que inicialmente tuvo éxito, la rebelión de Hidalgo no sobrevivió mucho tiempo. El cura fue capturado por las fuerzas realistas y ejecutado en Chihuahua en 1811.
El liderazgo del movimiento pasó a otro sacerdote, José María Morelos y Pavón, quien, en 1814, proclamó a México como república independiente de España y abolió la esclavitud. Un año más tarde Morelos y su ejército fueron derrotados por las fuerzas reales bajo el mando de Agustín de Iturbide, un general criollo. La revolución continúo bajo el liderazgo de Vicente Guerrero, quien encabezaba un ejército comparativamente pequeño.
La revolución española de 1820 afectó a la rebelión de México. Las tendencias políticas liberales en España consternaron a los líderes conservadores mexicanos, quienes comenzaron intrigas con el fin de separar el virreinato de España.
Por cuenta propia Iturbide se reunió con Guerrero en 1821 y ambos firmaron un acuerdo por el cual unieron sus fuerzas para llevar a término la independencia. Su plan, conocido como Plan de Iguala, estableció posteriormente tres garantías mutuas: México sería un país independiente gobernado por un monarca español; la religión católica sería la oficial y única del país, y los españoles y criollos tendrían los mismos derechos y privilegios. El virrey no tomó ninguna medida en contra de Iturbide y fue obligado a renunciar por parte de la fracción que se oponía a la independencia. El último virrey de la Nueva España fue Juan O'Donojú quien, a su llegada a México en julio de 1821, aceptó el Tratado de Córdoba, reconociendo la independencia de México.


Imperio y República.
Continuó un periodo turbulento. En 1822 Iturbide fue proclamado emperador con el nombre de Agustín I. Diez meses más tarde fue depuesto por una rebelión dirigida por Antonio López de Santa Anna, su anterior colaborador. Se proclamó la república y Guadalupe Victoria se convirtió en el primer presidente. México, sin embargo, no estaba preparado para la repentina democracia. Comenzó un conflicto entre los centralistas -un grupo conservador formado por líderes religiosos, ricos terratenientes, criollos y oficiales del ejército decididos a mantener una forma de gobierno altamente centralizada- y los federalistas -una fracción liberal y anticlerical que apoyaba el establecimiento de estados soberanos unidos en una federación y el apoyo social a los indígenas y otros grupos oprimidos.
Vicente Guerrero, líder liberal, llegó a ser presidente en 1829, pero fue asesinado en 1831 por fuerzas dirigidas por el líder político y militar Anastasio Bustamante. Una rebelión siguió a otra hasta 1833, cuando Antonio López de Santa Anna, un centralista que era muy popular dentro del ejército, fue elegido presidente. Poco después de su llegada al poder, su política involucró a la nueva república en una guerra.
Guerra con Estados Unidos.
Los habitantes de Texas, entonces bajo la ley mexicana, no estaban conformes con el decreto gubernamental (1829) que abolía la esclavitud, y el plan de Santa Anna para centralizar el gobierno incrementó su resentimiento. Texas se rebeló en 1836 y declaró su independencia después de que Santa Anna fuera derrotado de manera decisiva por el líder texano Samuel Houston el 21 de abril de 1836 en San Jacinto. Como resultado de la disputa sobre el límite occidental de Texas entre ciudadanos estadounidenses y mexicanos, y de la intención de los primeros de apoderarse de California, Estados Unidos declaró la guerra a México en mayo de 1846.
Las tropas estadounidenses ocuparon el norte de México y un año después cayeron sobre la ciudad de México. El 2 de febrero de 1848, bajo los términos del tratado de Guadalupe Hidalgo, el río Bravo o Grande del Norte se fijó como límite de Texas.
Estados Unidos se apoderó además del territorio que actualmente forman los estados de Arizona, California, Colorado, Nuevo México, Nevada, Utah y parte de Wyoming. Unos años después, el Tratado de la Mesilla de 1853 definió el límite de Nuevo México y añadió una franja más de territorio (lo que en la actualidad es el sur de Arizona y una parte del suroeste de Nuevo México) a Estados Unidos.
Después de la guerra, México se enfrentó a un fuerte problema de reconstrucción. Las finanzas estaban devastadas y el prestigio del gobierno, ya débil, había disminuido considerablemente. Santa Anna, obligado a renunciar después de la guerra, regresó del exilio en 1853 y, con el apoyo de los centralistas, se autoproclamó dictador. A principios de 1854 comenzó una rebelión liberal y, después de más de un año de intenso enfrentamiento, Santa Anna huyó de México. La revolución fue el primer acontecimiento de una larga y feroz lucha entre las clases poderosas, que tradicionalmente habían dominado México, y los demócratas liberales, que demandaban tener voz en el gobierno.
Juárez y Maximiliano I.
El gran líder que surgió entre los liberales fue un indígena, Benito Juárez, que llegó a ser famoso por su integridad y firme lealtad a la democracia. Durante los siguientes 25 años Juárez fue la figura central de los políticos mexicanos. Una forma federal de gobierno, la libertad de expresión y otras libertades civiles tomaron cuerpo en la Constitución de 1857. Los grupos conservadores se opusieron encarnizadamente a la nueva Constitución. Estos últimos estaban apoyados por España, y en 1858 la guerra de Reforma o guerra de los Tres Años, entre grupos conservadores y liberales, devastó a México.
Molestos con su decreto, Francia, Gran Bretaña y España decidieron intervenir conjuntamente para la protección de sus inversiones en México. El primero en actuar fue Napoleón III de Francia. Una expedición conjunta ocupó Veracruz en 1861, pero cuando las ambiciones colonizadoras de Napoleón se hicieron evidentes, los británicos y españoles se retiraron en 1862. Durante un año las tropas francesas libraron su camino a través de México y finalmente entraron en la capital en junio de 1863. Juárez y su gabinete huyeron, y un gobierno conservador provisional proclamó el Imperio mexicano y ofreció la corona, a instancias de Napoleón, a Maximiliano I, archiduque de Austria.
De 1864 a 1867 Maximiliano I y su esposa Carlota gobernaron el Imperio, pero en 1865, bajo presión de Estados Unidos, que seguía reconociendo a Juárez, Francia retiró sus tropas. Las fuerzas de Juárez recobraron el país después de que los franceses se retiraran en 1867, y las tropas republicanas, bajo el mando del general Porfirio Díaz, ocuparon la ciudad de México. Maximiliano I, sitiado en Querétaro, fue obligado a rendirse y, después de un consejo de guerra, fue fusilado.
Nuevamente Juárez intentó restablecer el orden, pero se encontró con rebeliones. En 1871, después de una dudosa elección, el Congreso declaró presidente a Juárez. Porfirio Díaz, uno de los candidatos que había sido derrotado, encabezó una insurrección sin ningún éxito. Juárez murió en 1872 y fue sucedido por Sebastián Lerdo de Tejada, presidente de la Suprema Corte. En 1876, cuando Lerdo de Tejada vislumbraba la reelección, Díaz encabezaba otra rebelión. En esta ocasión tuvo éxito y fue elegido presidente.

La dictadura de Porfirio Díaz.
Excepto en el periodo de 1880 a 1884, cuando nominalmente el poder estaba en manos de uno de sus colaboradores, Díaz gobernó México como un autócrata hasta 1911. Bajo su dictadura se dieron importantes avances en el desarrollo económico y comercial: nuevas plantas industriales, extensión de las vías de ferrocarril, obras públicas, mejoramiento de puertos y construcción de edificios públicos. Muchas de las nuevas empresas fueron financiadas y manejadas por extranjeros ya que otorgó concesiones al capital francés, estadounidense e inglés que llegó a acaparar casi la totalidad de la minería, el petróleo y los ferrocarriles, entre otros, sin permitir que los trabajadores mexicanos ocuparan puestos de responsabilidad. Esto contribuyó al descontento de las clases desfavorecidas que, ahogadas en deudas, soportaban malos tratos, despidos injustificados, largas jornadas de trabajo y explotación. Además, Porfirio Díaz favoreció a los ricos terratenientes de los grandes estados, incrementando sus propiedades por medio de la asignación de terrenos comunales que pertenecían a los indígenas.
Éstos quedaron en precarias condiciones, trabajando como peones en los latifundios. El dictador desatendió la educación popular y favoreció a la Iglesia, prestando poca atención a la política de secularización de 1859.
El descontento y el espíritu de rebelión se expandieron a lo largo de todo el país con brotes que fueron reprimidos con violencia, como los de los indígenas yaquis y mayos, que fueron despojados de sus tierras, y las huelgas de 1906 y 1907 de los obreros de Río Blanco y Cananea.
En 1908, enterado de ese descontento, Díaz anunció que recibiría con gusto un candidato opositor para las elecciones de 1910, a fin de demostrar su respeto por la democracia. El candidato propuesto por el grupo liberal fue Francisco Ignacio Madero. La influencia de Madero creció y, a pesar de que estuvo un tiempo encarcelado, el dirigente liberal se volvía cada vez más activo. Después de que Díaz fuera reelegido en 1910, Madero fue reconocido como el líder de la revolución popular. Díaz fue obligado a renunciar en 1911 e inmediatamente después abandonó México.
Madero fue elegido presidente en 1911, pero no fue lo suficientemente enérgico para terminar la contienda política y militar. Otros líderes rebeldes, particularmente Emiliano Zapata y Francisco (Pancho) Villa, se negaron a someterse a la autoridad presidencial, en tanto que el embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, le retiró su apoyo cuando vio que no era posible negociar con él y decidió respaldar a sus opositores.
Victoriano Huerta, jefe del ejército de Madero, conspiró con los líderes rebeldes y en 1913 se apoderó del control de la capital. Huerta se convirtió en dictador y, cuatro días después de que asumió el poder, Madero fue asesinado. Comenzaron nuevas rebeliones armadas bajo los mandos de Zapata, Villa y Venustiano Carranza, y Huerta renunció en 1914. Carranza tomó el poder ese mismo año y Villa al momento le declaró la guerra. Además de las ambiciones de los líderes militares rivales, se sumó a la confusión la intervención de gobiernos extranjeros velando por la protección de los intereses de sus nacionales. En 1915 una comisión representada por ocho países de América Latina y Estados Unidos reconoció a Carranza como la autoridad legal en México. Los líderes rebeldes, con excepción de Villa, depusieron las armas.
Éste perdió la ayuda estadounidense que le suspendió el envío de armas. En respuesta, Villa asesinó a 16 estadounidenses en 1916 e invadió Columbus, Nuevo México, donde dio muerte a otra decena de personas. Como resultado fue enviada una expedición compuesta por un cuerpo del ejército bajo el mando del general John J. Pershing, pero fueron rechazados por las tropas de Carranza, también hostil hacia Estados Unidos. Villa siguió creando inestabilidad en el campo mexicano hasta 1920 y en julio de 1923 fue asesinado.
La nueva Constitución de 1917 propició la formulación de un código laboral, prohibió la reelección presidencial, expropió las propiedades de las órdenes religiosas y restableció los terrenos comunales a los indígenas. Muchas de las condiciones de la negociación para el bienestar social y laboral fueron muy avanzadas y radicales para su época. Algunas de las más drásticas estaban encaminadas a frenar la injerencia extranjera en la propiedad minera y de la tierra.
Carranza fue elegido presidente constitucional en 1917, pero el malestar continuaba. A pesar de que no había puesto en vigor muchos de los preceptos constitucionales, disgustó a las compañías petroleras extranjeras debido a la reglamentación, según la cual el petróleo era un recurso nacional inalienable, y a la imposición de un gravamen a los territorios y contratos petroleros anteriores al 1 de mayo de 1917. En 1920, tres de los principales generales, Plutarco Elías Calles, Álvaro Obregón y Adolfo de la Huerta, se rebelaron contra Carranza, quien fue asesinado, y Obregón fue elegido presidente.
Cuando Obregón aceptó discutir y ajustarse a las demandas de las compañías petroleras estadounidenses, fue reconocido por ese gobierno en 1923. A finales de ese mismo año, Estados Unidos apoyó al régimen de Obregón durante una rebelión provocada por Huerta. En 1924 Calles fue elegido presidente y comenzó a aplicar reformas constitucionales, especialmente en materia agraria; también rehabilitó las finanzas mexicanas, instituyó un programa de educación y arregló con éxito las disputas con las compañías petroleras extranjeras. Al llevar a cabo reformas religiosas, Calles provocó una gran oposición. La Iglesia se negó a reconocer las condiciones de la secularización y las relaciones entre la Iglesia y el Estado se volvieron muy tensas hasta desembocar en la llamada Guerra Cristera (1926-1929) en la que, con métodos de guerrilla, los defensores de las instituciones religiosas atacaron pueblos, haciendas, ferrocarriles o escuelas laicas.
Obregón fue reelegido presidente en 1928, pero fue asesinado meses más tarde por un fanático religioso. La presidencia provisional fue concedida por el Congreso a Emilio Portes Gil. No obstante la influencia de Calles permanecía como principal fuerza política. Abelardo Rodríguez, socio de Calles, ocupó la presidencia de forma provisional en 1932. Ese mismo año, el Partido Nacional Revolucionario (PNR), el partido del gobierno, proyectó un programa de seis años para un 'sistema económico cooperativo tendente hacia el socialismo', incluyendo una ley laboral, obras públicas, repartición de la tierra y el embargo de los terrenos petroleros de posesión extranjera.
El programa del PNR fue puesto en marcha en 1934 con la elección de Lázaro Cárdenas como presidente. Cárdenas hizo hincapié en las reformas agrarias, el bienestar social y la educación. En 1936 fue aprobada una ley de expropiación que permitía al gobierno expropiar la propiedad privada siempre que fuera necesario para el bienestar público y social. La empresa de ferrocarriles de México se nacionalizó en 1937, así como los derechos sobre el subsuelo de las compañías petroleras. Ese mismo año los trabajadores del petróleo mexicanos se fueron a la huelga en demanda de salarios más altos y de acceso a los cargos de responsabilidad en las empresas. En 1938, después de una decisión de la Suprema Corte que había prestado atención a sus reclamaciones, el gobierno mexicano expropió todas las propiedades petroleras y creó una agencia gubernamental llamada Petróleos Mexicanos (PEMEX) para administrar la industria nacionalizada.

Las expropiaciones afectaron seriamente a la industria petrolera mexicana, y fue muy difícil para México vender petróleo en territorio estadounidense, alemán y británico. Posteriormente, México fue obligado a ajustarse a tratos de intercambio comercial con Italia, Alemania y Japón. El comercio de petróleo con estas naciones, sin embargo, fue muy corto a causa de la II Guerra Mundial (1939-1945). Cárdenas apoyó la II República española y, tras la Guerra Civil, que trajo consigo la instauración del régimen franquista, México acogió como exiliados a aproximadamente 40.000 españoles, favoreciendo así el establecimiento del gobierno republicano español en el exilio.


En 1940, Manuel Ávila Camacho, apoyado por los trabajadores mexicanos, fue elegido presidente. Su política fue más conservadora que la de Cárdenas. La llamada 'política del buen vecino' de Estados Unidos influyó positivamente en México. Esta política, que involucraba una estrecha cooperación con Estados Unidos en materias comerciales y militares, llegó a ser muy significativa en 1941, con la inminente participación de Estados Unidos en la II Guerra Mundial. México, con varias restricciones, acordó permitir a la Fuerza Aérea estadounidense el uso de sus campos de aviación y también aceptó exportar materiales críticos y estratégicos (principalmente minerales escasos) sólo a países del hemisferio occidental.

EL PROYECTO MODERNIZADOR DE PORFIRIO DIAZ

Proyecto Modernizador Y Cultural


PROYECTO MODERNIZADOR: PORFIRIO DIAZ

El general mexicano Porfirio Díaz nació el 15 de septiembre de 1830 en Oaxaca. En 1876 llegó a la presidencia de México por las armas. Se llama "porfirista" tanto al régimen dictatorial que impuso en México, como al periodo en que estuvo al frente del país. La Revolución Mexicana le obligó a dimitir en 1911. Falleció en París (Francia) cuatro años más tarde.
EL PORFIRIATO
El porfirista se prolongó desde 1876 hasta 1911. Durante esos treinta y cinco años, el general Porfirio Díaz ejerció una dictadura que se caracterizó por el crecimiento económico del país, a costa de las libertades de los mexicanos.
En 1876, Porfirio Díaz derrocó al presidente liberal Sebastián Lerdo de Tejada. En un primer momento, Díaz continuó las reformas iniciadas por los liberales veinte años atrás. Su principal preocupación era restaurar el orden y la paz en el interior del país. Para ello, estableció un sistema de gobierno que se apoyaba en la fuerza del Ejército. No obstante, durante su mandato estallaron numerosos conflictos.
Durante el porfirista, apareció un grupo de intelectuales y estudiosos, los ‘científicos’, que pensaron que la dictadura porfirista podría ser útil para conseguir la modernización de México. Por eso, el porfirista se caracterizó por una extraña mezcla de progresismo y conservadurismo.
Díaz fue reelegido presidente de la República en siete ocasiones. Sus principales aliados fueron la Iglesia y los grandes propietarios de la tierra (los terratenientes). Durante su dictadura, México logró un importante progreso económico, apoyado por el crecimiento de la población del país. Los latifundios (las grandes propiedades agrícolas de los terratenientes) también crecieron (a costa de las tierras de las comunidades indígenas, principalmente). La exportación de productos agrícolas se incrementó de forma espectacular. Así, México recibió importantes cantidades de dinero del extranjero, con las que el Estado financió su programa de desarrollo....

REVOLUCIÓN MEXICANA

Entre 1910 y 1920 México fue sacudido por una serie de luchas y revueltas conocidas como revolución mexicana, que intentaron transformar el sistema político y social creado por Porfirio Díaz. La revolución mexicana, que contribuyó a formar el México contemporáneo, no tuvo un carácter homogéneo, sino que consistió en una serie de revoluciones y conflictos internos, protagonizados por distintos jefes políticos y militares que se fueron sucediendo en el gobierno de la nación. En sus orígenes, las primeras tentativas revolucionarias, inspiradas por Francisco I. Madero, pretendían el derrocamiento de Porfirio Díaz, que se había mantenido en el poder durante más de treinta años. Tras el triunfo de los maderistas, la necesaria reconstrucción del país se vio dificultada por las disputas entre las propias facciones revolucionarias.
Después del asesinato de Madero, hubo nuevas luchas en las que triunfó Venustiano Carranza, quien promulgó la constitución de 1917, paso decisivo para la organización del estado posrevolucionario. No obstante, los sectores más radicales de la revolución mantuvieron la lucha hasta 1920.
La revolución maderista   La revolución mexicana nació en un panorama de insatisfacción contra la política elitista y oligárquica de Porfirio Díaz, que había favorecido a los estamentos más privilegiados, sobre todo a los terratenientes y a los grandes capitalistas industriales. Si bien el país gozaba de prosperidad económica, las continuas reelecciones de Díaz causaban insatisfacción política entre las nacientes clases medias, en tanto que los beneficios de la prosperidad no habían alcanzado a los grupos más pobres de la sociedad.
Madero, un rico terrateniente del norte del país, propuso una fórmula de compromiso político según la cual Díaz mantendría la presidencia y aquél, desde la vicepresidencia, iniciaría un proceso de reforma. Tras el rechazo de Díaz a la propuesta, Madero fue postulado candidato a la presidencia para las elecciones de 1910 por el Partido Antirreeleccionista, que incluía a intelectuales como Filomeno Mata y José Vasconcelos.
Díaz hizo detener a su oponente y se declaró vencedor en las fraudulentas elecciones de junio, pero Madero logró escapar de la prisión y publicó en la localidad texana de San Antonio su célebre plan de San Luis Potosí, en el que denunciaba el fraude electoral e incitaba a la población a que se uniera a una sublevación el 20 de noviembre. Escasos fueron los levantamientos en la fecha señalada, pero el llamamiento contribuyó a alentar la sublevación posterior en diversos puntos de México. En el norte, en Chihuahua, Pascual Orozco y Francisco (Pancho) Villa, con unas tropas improvisadas, empezaron a asaltar las guarniciones gubernamentales; y en el sur, en Morelos, Emiliano Zapata llevó a cabo una sangrienta campaña contra los caciques locales.
Otros focos revolucionarios destacados fueron Sonora, con José María Maytorena, y Zacatecas.
Poco a poco se fue hundiendo el régimen de Díaz, cuyo ejército, dirigido por envejecidos militares, no supo hacer frente a las guerrillas revolucionarias. En la primavera de 1911, tras la caída de Ciudad Juárez, Díaz se vio obligado a renunciar y entregar el poder a Madero.
Presidencia de Madero   Después de un breve gobierno provisional, Madero fue electo presidente en octubre de 1911. Inicialmente su régimen fue acogido con entusiasmo por el pueblo, pero pronto se vio enfrentado al descontento de los campesinos, que reclamaban una reforma agraria, y al de los hacendados, que deseaban sofocar el radicalismo de los seguidores de Zapata. En noviembre de 1911, éste se rebeló contra Madero en Morelos a causa del retraso en la restitución de las tierras a las comunidades indígenas, punto que se había acordado en el plan de San Luis. Asimismo, Orozco optó en Chihuahua por la lucha armada ante la resistencia a poner en marcha la reforma agraria y nacionalizar el ferrocarril.
Por otro lado, los sectores fieles al derrocado sistema porfirista, y los Estados Unidos, que veían peligrar sus intereses comerciales y petrolíferos, también contribuyeron a desestabilizar el gobierno maderista.
Las tensiones llegaron al límite cuando estalló la revuelta de Félix Díaz, sobrino de Porfirio Díaz, que se enfrentó con las tropas federales del general Victoriano Huerta en la misma ciudad de México. El 18 de febrero de 1913, después de nueve días de bombardeos, conocidos como "la decena trágica", Huerta y Díaz se entrevistaron con el embajador estadounidense Henry Lane Wilson, y los tres concretaron un pacto contra Madero. Huerta asumió la presidencia de México y detuvo a Madero, que fue asesinado a los pocos días.
El gobierno de Victoriano Huerta   Las primeras medidas del nuevo presidente, tales como la prohibición de la libertad de prensa, la eliminación de destacados revolucionarios y la persecución de los movimientos obreros, contaron con el apoyo de los sectores más conservadores. Sin embargo, la oposición se organizó y pronto estalló una nueva insurrección en diferentes puntos.
En el norte, en los estados de Chihuahua, Sonora, Sinaloa y Tamaulipas, se sublevaron Venustiano Carranza y Pancho Villa; y en el sur, en Morelos, Zapata volvía a erigirse en líder de la revuelta. La alianza entre ambas facciones, tras el acuerdo de Guadalupe, y el apoyo del presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson a la causa revolucionaria, con el envío de tropas a Veracruz, llevaron a Huerta a exiliarse en julio de 1914.
Luchas revolucionarias La designación de Carranza como nuevo presidente el 20 de agosto de 1914, en contra de las ideas de Villa, desató una nueva época de anarquía y luchas entre los distintos bandos revolucionarios. En el sur operaba el movimiento insurreccionista de Zapata, de carácter campesino y centrado en Morelos, que pedía la restitución de las tierras y la expropiación de los latifundios. Se trataba de una facción unida y coherente, pero con pocas posibilidades de triunfar debido a la limitación de sus planteamientos sociales, centrados en el problema agrario, y a la incapacidad de su ejército para extender la revolución por todo el país. Por su parte, Villa, en Chihuahua, defendía también las reivindicaciones campesinas y contaba con el apoyo de un amplio sector popular.
El denominado "ejército constitucionalista" de Carranza era mucho más profesional y contaba con el respaldo, no de los campesinos, sino de los obreros, los mineros y los intelectuales.
En la convención de Aguascalientes intervinieron representantes carrancistas, zapatistas y villistas y comparecieron Álvaro Obregón, aliado de Carranza, y Villa. En ella se intentó conciliar las facciones en lucha, pero resultó un rotundo fracaso. Se puso de manifiesto la rivalidad existente entre Villa y Carranza, y tan solo se pudo llegar a la designación de Eulalio Gutiérrez como presidente interino de la nación.
Villa solicitó la ayuda de Zapata y ambos se enfrentaron a las tropas de Obregón y Carranza, que tenían el apoyo de los Estados Unidos. Los primeros fueron derrotados en 1915 en la batalla de Celaya y decidieron retirarse a sus respectivos estados. Zapata regresó a Morelos y allí fue asesinado en 1919 en una emboscada. Por su parte, Villa reorganizó su ejército en Chihuahua y, aunque fue vencido en Agua Prieta, aún pudo mantener una guerrilla, con la que realizó varias incursiones contra los Estados Unidos (a los que acusaba de apoyar a Carranza). La actitud belicosa de Villa obligó a los estadounidenses a enviar al general John J. Pershing en su persecución.
El gobierno de Venustiano Carranza   Al acceder de nuevo a la presidencia, en 1915, Carranza se dedicó a reorganizar el país, mientras las tropas de Obregón batían los focos de rebelión. Una de sus más importantes labores fue promover la elaboración de la llamada constitución de Querétaro, promulgada en 1917, que confería amplios poderes al presidente, daba al gobierno derechos para confiscar las tierras de los latifundistas, introducía medidas laborales referidas a salarios y duración de jornadas, y se mostraba decididamente anticlerical.
Además, Carranza fue eliminando paulatinamente a sus anteriores enemigos. No obstante, en 1920, su decisión de dispersar una huelga del sector ferroviario en el estado de Sonora significó el hundimiento de su prestigio personal. Abandonado por sus seguidores, incluido Obregón, quedó solo en el poder; después de que Obregón lo hizo escapar de la ciudad de México, fue asesinado en su huida el 21 de mayo de 1920.
Tras la muerte de Carranza, Adolfo de la Huerta asumió la presidencia interina hasta que Obregón fue elegido en las elecciones de noviembre de ese mismo año.
Para muchos historiadores, la fecha de 1920 marcó la finalización de la revolución mexicana. Sin embargo, las revueltas militares y las situaciones de violencia esporádica prosiguieron hasta 1934, cuando llegó a la presidencia Lázaro Cárdenas, quien institucionalizó las reformas que se habían iniciado en el proceso revolucionario y que se legitimizaron con la constitución de 1917.



LA CRISIS DEL SISTEMA POLITICO MEXICANO Y LA TRANSICIÓN DEMÓCRATICA 1968-2000


Luis Echeverría Álvarez
(1970 a 1976)

Comenzó con una fuerte crisis económica y social, su participación en el gobierno anterior como secretario de gobierno lo marcó políticamente, pues se le consideró uno de los responsables directos de la matanza de Tlatelolco.

Periodo de gobierno lleno de protestas estudiantiles y movimientos sociales, su presidencia ha sido relacionada con el grupo paramilitar “Los Halcones“ y también se le acusa de la matanza de Corpus Christi, el 10 de junio de 1971.


José López Portillo
(1976 a 1982)

La política económica de López Portillo se transformó en una “alianza para la producción”.
El crecimiento del país se basó en la venta de petróleo, cuando la demanda a nivel mundial bajó, se produjo una de las crisis económicas más fuertes en la historia de México (devaluación del peso y la nacionalización de la banca en 1982).


Miguel de la Madrid
(1982 a 1988)

Enfrentó las consecuencias de la crisis generada por López Portillo, durante su gobierno aumentó drásticamente el desempleo y la inflación creció de forma alarmante Miguel de la Madrid fue muy criticado por su tardía reacción ante el terremoto de 1985 y por la negativa a aceptar ayuda del exterior.


Carlos Salinas de Gortari
(1988 a 1994)

Carlos Salinas de Gortari fue electo presidente con unas elecciones muy cuestionadas, propuso un nuevo modelo económico para el país: el neoliberalismo, privatizó empresas del Estado como Teléfonos de México (Telmex) y la Banca, firmó del Tratado de Libre Comercio, que pretendía otorgar condiciones equitativas para el comercio en América del Norte, implementó el programa Solidaridad, que utilizó recursos de los gobiernos Federal y locales, con los cuales se construyeron escuelas, hospitales y carreteras, entre otros servicios.


Ernesto Zedillo
(1994 a 2000)

Inició su gobierno con una crisis económica, un ambiente político turbulento generado por los conflictos de Chiapas levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y los asesinatos políticos –Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu.

Durante su gobierno se produjo un estancamiento económico, aumentó el desempleo y hubo una fuerte migración de mano de obra joven y productiva a Estados Unidos.
Se le reconocen algunos logros como que la opinión pública consiguió una mayor apertura en los medios de comunicación y se otorgó autonomía al IFE, que inició los arreglos para distanciarse de las viejas prácticas de arreglo político fundado en la hegemonía del PRI.

En 1997 se da el control de la Cámara de Diputados a la oposición. Efectivamente, el PRI apenas logró 38% de los votos, en tanto que los dos grandes partidos de oposición -el PAN y el PRD- obtuvieron resultados muy similares: cerca de 27% de los escaños. Por primera vez desde el siglo XIX, el Poder Legislativo estaba en manos de la oposición.


Vicente Fox
(2000 a 2006)

Los primeros años de gobierno de Fox (pan) tuvieron gran expectativa en México, hizo frente a la crítica feroz de los demás partidos, que buscaban desprestigiarlo a él y al PAN, su gobierno se tradujo en un mediocre desarrollo, donde la población no obtuvo los cambios que tanto deseaba.

Fue el sexenio en el que los medios de comunicación se ensañaron con algunos de políticos, (Vicente Fox, Martha Zahagun, Carlos Salinas de Gortari, Elba Esther Gordillo, etc.) haciendo parodias, burlándose del gobierno ya que supuestamente quien llevo la Presidencia fue la Sra. Martha Zahagun.

CULTURAS PREHISPANICOS

Las Culturas Prehispánicas
Dentro del territorio que actualmente abarcan los Estados Unidos Mexicanos se desarrollaron una gran variedad de civilizaciones, cada una de estas civilizaciones tiene cosas en común, sin embargo también cuentan con diversas características propias. Dentro del mosaico cultural que representan, sobresalen las culturas: Olmeca, Maya, Tolteca, Azteca (Mexica)
Antes que nada debemos tener en claro el origen de los primeros pobladores de América.
Aunque durante mucho tiempo fue objeto de polémica, hoy es aceptada casi unánimemente la teoría de que el continente americano comenzó a poblarse por el norte. Según esta teoría los primeros pobladores pasaron de Asia a América a través del estrecho de Bering.
La distancia entre el cabo Dezhnev (Península ubicada en Siberia) y el cabo Príncipe de Gales (Península ubicada en Alaska) es de solo 90 km. Además debemos también tomar en cuenta que a la mitad de dicho trayecto existen numerosas islas en donde podría ser posible descansar y posiblemente la profundidad del mar en esta parte alcanzaba apenas los 40 metros, la idea del paso del hombre primitivo de un continente a otro es fácil de aceptar, aunque con reservas.
Además de todo esto, existiría otro motivo para sostener esta teoría, ya que en la era geológica conocida como Pleistoceno tuvieron lugar una serie de glaciaciones durante las cuales se desarrollaron, en las altas latitudes, enormes casquetes de hielo. En esta época una importante cantidad de agua dejaba de participar en el ciclo de lluvia-evaporación-condensación, generando de esta manera una disminución en el nivel del mar. Es muy probable que en el estrecho de Bering América y Asia hayan quedado unidas por una llanura.
De esta manera hace aproximadamente 35 000 años pequeños grupos de cazadores debieron de haber cruzado al continente Americano y de manera inconsciente comenzaron a poblarlo, según la mayoría siguiendo las rutas de algún animal.
Este proceso fue muy lento debido a las adversas condiciones climáticas. Sin embargo a lo largo de los años se fueron dando variaciones en la temperatura que dieron origen a épocas más cálidas, en las cuales el hombre se fue desplazando hacia el sur.
Estos primeros habitantes de América poseían una cultura relacionada con el Paleolítico superior de Asia. Las características principales en estos grupos eran su capacidad para manejar el fuego y producir herramientas de piedra, con las cuales posiblemente fabricaban abrigos de pieles y labraban objetos de madera y hueso. Una buena parte de los primeros habitantes Vivian de la recolección de plantas y frutos y de la cacería de pequeños animales; otros eran pescadores y otros cazaban animales de mayor tamaño.
ETAPAS ARQUEOLOGICAS
En México, el periodo que empezó hace 22 000 años y concluyo hace 7 000 incluyo una evolución cultural paulatina, de esta manera existen subdivisiones conocidas como Horizontes.
El horizonte Arqueolítico comprende, probablemente, de 22 000 a 14 000 años atrás y es en esta etapa las actividades mas importantes eran la cacería y la recolección. En esta etapa, los grupos de personas, seguían siendo muy reducidos, la familia nuclear seguía siendo su base. Las herramientas que se utilizaban en ese entonces eran de silex, obsidiana, basalto y pedernal, en este sentido cabe destacar el hallazgo de tlapacoya que se encuentra a 25 km de la Ciudad de México en un terrero que en aquella época debió de haber sido una isla. Existen además otras excavaciones en Caulapan, Puebla, la Cueva del Diablo en Tamaulipas, la Laguna de Chápala en Baja California, donde se han encontrado diferentes utensilios de esta época.
El horizonte Cenolítico abarco desde hace 14 000 a 7 000 años atrás, la característica principal de este horizonte fue el cambio climático y como clara consecuencia el cambio de actividades, aunque la recolección y la caza seguían siendo el principal sostén, la agricultura dio sus primeros pasos, de esta forma las primeras civilizaciones comenzaron a aumentar su población y por lo tanto el grado de organización empezó a aumentar. El maíz, todavía no era el principal alimento en la dieta de los pueblos precolombinos, sin embargo ya empezaba a cultivarse de forma bastante insipiente, en esta época también se introdujo el uso de prendas de algodón.
El horizonte preclásico: Esta etapa abarco del 2 300 a.C. al 100 d. C. y esta considerada como una etapa formativa que se caracteriza por la integración de una área cultural en Mesoamérica.
En este desarrollo paulatino hacia un patrón cultural mas o menos común, podemos destacar la fase de Tehuacán del 2 300 al 1 500 a. C., al que pertenecen los restos de cerámica mas antiguos de México. Todas las piezas que se han encontrado son de forma simple que imitan recipientes de piedra o cestos, esta claro que la vida aldeana cambiaba en cada lugar de acuerdo a sus entorno, ya que del tomaba los elementos que le servían.
LOS OLMECAS
Esta civilización se desarrollo en la parte sur del estado de Veracruz y también en el norte del estado de Tabasco. La palabra “OLMECA” significa “habitante del país del hule”, aunque esta palabra esta tomada del náhuatl, y esta lengua no existía en aquel entonces. El asentamiento de esta cultura se ubica cerca del 1 200 a. C.
Las características de la región donde se asentó esta cultura, estaba cruzada por ríos y en la región son comunes las lluvias todo el año, con estas características, su comercio se vio beneficiado, ya que supieron aprovechar el caudal de los ríos para poder transportar todas sus mercancías. Además de todo esto, la fauna nativa era abundante, y por lo tanto en la caza incluían presas como el venado, jabalí, tapir, patos, armadillo, faisán, etc. Además aunque de menos importancia, también tuvieron guajolotes y itzcuintli o xoloescuintles que era una raza de perro comestible. Su alimentación se complementaba con los productos marinos que obtenían de la pesca.
En cuanto a la agricultura, realmente no desarrollaron grandes técnicas, y solo limpiaban el espacio a sembrar para después sembrarlo, esta técnica genera desgasto, así que es muy posible que poco a poco los terrenos de cultivo tuvieran que construirse cada vez mas lejos.
La expresión artística en la cultura Olmeca tuvo su máxima expresión en la escultura y en este ámbito resaltan las cabezas Olmecas, las cuales tiene dimensiones colosales. Están esculpidas en bloques de basalto, de mas de dos metros de altura y con un peso de por lo menos 30 toneladas. Teniendo en cuenta que en la región no existían yacimientos de este material y de que en Mesoamérica no se utilizaba la rueda, no por que no se supiera de su utilidad, si no por que no había animales de carga como en Europa, la tarea de traer el material era en realidad titánica.
La figura del jaguar tenía mucha importancia para este pueblo, ya que aparece representado en alto relieve, o bien aparecen sus rasgos.
Los lugares mas explorados de esta cultura son San Lorenzo Tenochtitlán, Tres Zapotes en Veracruz y la Venta en Tabasco.
Los restos mas antiguos de esta civilización se encuentra hasta el momento en las exploraciones realizadas en San Lorenzo Tenochtitlán, y proceden del 1 500, 1250 y 700 a. C., se construyeron varios edificios ceremoniales y un Juego de Pelota, con orientaciones norte-sur. En los primeros años se fabricaban figurillas de arcilla y no de jade, ya que en esa época todavía no se utilizaba, sin embargo con los años fue uno de los materiales de mayor uso. También fue en este lugar en donde se empezaron a elaborar las cabezas colosales, sin embargo muchas de ellas fueron mutiladas y enterradas posiblemente por invasores entre el 900 y el 700 a. C.
Los Olmecas construyeron su centro ceremonial mas importante en La Venta, este se encuentra ubicado en la zona colindante de Veracruz y Tabasco, en una isla que emerge de los pantanales situada a 15 km de la costa del Golfo y mide 5.22 km, cuadrados.Todo parece indicar que la Venta fue una ciudadela planificada con rigor en todos sus detalles, entre sus construcciones cuenta con Pirámides, Estelas y columnas.
Cabe mencionar el hecho de que toda la ciudadela esta construida con una orientación norte-sur, con una pequeña desviación de 8 grados. La venta fue destruida entre los años 600 y 400 a. C.
Muchos historiadores suelen llamar a los Olmecas como la “Cultura Madre de Mesoamérica”, ya que de ella tomaron rasgos comunes muchas de las culturas que se desarrollaron posteriormente.Para los años 400 y 300 a. C., ultima etapa del Preclásico, se inicio el proceso de decadencia de esta cultura, y por otro lado comenzó a desarrollarse la cultura Maya.
El Horizonte Clásico comprende los años 300 al 900 d. C. En esta etapa, se desarrollaron varias civilizaciones diferenciadas entre sí, que sin embargo intercambiaban ideas, población y practicaban el comercio entre ellas.
La historia de Mesoamérica
Como sabes, en la región que llamamos Mesoamérica hay diversos paisajes, desde las cumbres nevadas hasta las costas tropicales. En general, el clima y las condiciones naturales de la región son favorables para la vida humana. Cuando comenzó a poblarse, la región era más húmeda que ahora. Mesoamérica En muchos lugares que hoy son bastante secos, como el Valle de México, había bosques, lagos y pantanos. Abundaban los animales para la cacería y la pesca, y muchas plantas que podían recolectarse. La disponibilidad de agua, la fertilidad de la tierra y la variedad de plantas, ayudaron a que surgiera una agricultura muy productiva, de la que vivía una población más numerosa y densa que la de otros lugares de América. La diversidad de los climas y de los productos naturales de Mesoamérica propició desde épocas muy antiguas el intercambio comercial y cultural entre zonas apartadas. Aunque cada civilización mesoamericana tuvo rasgos propios, el comercio, las migraciones y las expediciones militares difundieron la influencia de los pueblos más avanzados. Por eso hay costumbres, creencias y formas de trabajo que son comunes a todos los pueblos de Mesoamérica. La evolución de las civilizaciones mesoamericanas es larga y complicada. Para entender mejor esa historia, los especialistas la han dividido en tres periodos, tres épocas en que los pobladores de la región comparten más o menos el mismo nivel de desarrollo cultural. Estos periodos son:
  • El Formativo o Preclásico abarca desde 1800 a.C., cuando se extienden las aldeas agrícolas permanentes, hasta 200 d.C.
  • El Clásico abarca del año 200 al 800. Es el tiempo de esplendor de numerosas ciudades independientes (por eso las llamamos, como a las griegas, ciudades-Estado), en las que se construyeron grandes centros ceremoniales.
  • El Posclásico comprende desde el año 800 hasta la llegada de los españoles. Al principio de este periodo, las ciudades más importantes de Mesoamérica fueron abandonadas o destruidas. Después se fundaron otras y finalmente surgió el gran señorío mexica, que dominaba gran parte de Mesoamérica a principios del siglo XVI, cuando Europa y América entraron en contacto.
Las primeras civilizaciones
En las primeras décadas de este siglo, los antropólogos mexicanos encontraron que abajo de los grandes centros ceremoniales llamados clásicos, como Teotihuacan y los de la zona maya, había restos más primitivos. Por eso, se denominó Preclásico al periodo cultural de mayor antigüedad. Hoy sabemos que en ese periodo formativo, que dura por lo menos 20 siglos, hubo una lenta evolución desde las aldeas agrícolas hasta la primera gran civilización de Mesoamérica: La Olmeca.
Durante el Preclásico creció aceleradamente la población de Mesoamérica, tanto así que algunos historiadores hablan de una explosión demográfica. No se sabe con precisión a qué se debió este fenómeno, pero seguramente está relacionado con el aumento de las superficies cultivadas, el invento de nuevas técnicas agrícolas y el desarrollo de variedades de maíz que producían mazorcas más grandes. Muchos sitios de México estuvieron habitados desde principios del Preclásico.
Los vestigios de edificaciones no son muy abundantes, pues en esa época se construía generalmente con madera, hojas de palma y otros materiales que no resistieron el paso del tiempo. Los antiguos mesoamericanos creían en la existencia de un más allá donde moraban los espíritus de los muertos. Lo sabemos porque en las tumbas que han sido descubiertas enterraban a los muertos con objetos que, según ellos, podían necesitar en otra vida. Estos objetos eran: joyas, vasijas, juguetes y figurillas de barro.
Había también una religión primitiva, en la que se veneraba a fenómenos de la naturaleza como el Sol, la lluvia y la fertilidad de la tierra. En las sociedades estaban divididos en varios grupos: gobernantes, que a la vez eran sacerdotes y jefes guerreros; artesanos y campesinos, que eran la mayoría.
Estos últimos trabajaban la tierra, construían las obras públicas y en las guerras peleaban como soldados. Los trabajos agrícolas se hacían en grupo y las familias se repartían los productos del campo. Las técnicas progresaron con gran rapidez. Se tejían, entre otras cosas, telas, cuerdas, redes y cestas. Los trabajos que se hacían en piedra y en barro alcanzaron una gran perfección. Además de la civilización olmeca, en el Preclásico se desarrollaron las primeras etapas de las grandes culturas de Mesoamérica. Esto sucedió en varias regiones: en la zona maya, en la zapoteca, en el Occidente y en el Altiplano.
Los olmecas
En las selvas de lo que ahora son Veracruz y Tabasco, hacia el año 1200 a.C. se establecieron los olmecas, que formaron la primera gran cultura mesoamericana. La región es muy favorable para la agricultura. Así se pudo sostener una población numerosa, que estableció centros religiosos como los encontrados en San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes.
Los olmecas fueron notables escultores. Tallaron en jade figuras humanas de unos cuantos centímetros, pero también enormes figuras de piedra: cabezas de más de dos metros, altares y columnas labradas.
La herencia olmeca
Muchos avances logrados por los olmecas se extendieron por todo Mesoamerica. En lugares tan apartados entre sí, como Guerrero, el valle de México, Oaxaca y la zona maya se pueden encontrar elementos culturales que indudablemente tienen origen olmeca, como la técnica para trabajar la piedra, la observación de los astros y el culto a ciertas deidades. Es muy probable que el nacimiento de la escritura y del cálculo del tiempo también sean producto de esta civilización.
La arquitectura de los olmecas tuvo una gran influencia, pues fueron los primeros que construyeron centros ceremoniales, diseñados de manera que tuvieran una determinada orientación en relación con ciertos astros.
Los centros ceremoniales estaban separados de las aldeas o los barrios donde vivía la gente. En los centros religiosos vivían únicamente los gobernantes, los sacerdotes y sus sirvientes. El pueblo se reunía en el centro sólo para las celebraciones religiosas y militares.
La religión y el arte se conocen mejor que la vida cotidiana de los pueblos mesoamericanos porque los centros ceremoniales han resistido el paso del tiempo, mientras que las casas o los mercados han desaparecido, pues estaban hechos de palma, adobe o madera.
Hacia el año 300 a.C. los centros ceremoniales olmecas ya habían sido abandonados por sus pobladores, sin que sepamos qué provocó ese hecho. Sin embargo, para entonces ya se había difundido la influencia de la que muchos historiadores llaman cultura madre de Mesoamérica.
PERIODO CLASICO
Hacia el año 200 a.C. en varias regiones de Mesoamérica, se inicia el desarrollo de grandes civilizaciones urbanas. Los centros ceremoniales se multiplicaron y las artes y las técnicas alcanzaron un esplendor impresionante. Es la época en que florecen, entre otras, la civilización maya, la zapoteca y la de los pobladores de Teotihuacan.
En esta época, la organización de la sociedad se volvió más complicada. Al lado de los guerreros-sacerdotes surgieron los funcionarios encargados de impartir justicia y de recaudar tributos, comerciantes que viajaban largas distancias y artesanos de gran especialización. La religión ocupaba el lugar central de la vida y en torno a ella giraban las demás actividades.

Los mayas
Esta civilización ocupó una extensa región que incluye en nuestro país a los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Chiapas, así como buena parte de Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador.
En el apogeo del periodo Clásico, el corazón de la zona maya fue el triángulo que tiene como vértices a Palenque (Chiapas), Tikal (Guatemala) y Copán (Honduras). Ahí prosperó una población numerosa que practicaba la agricultura quemando el bosque para aprovechar las húmedas tierras de origen volcánico. En esa zona se desarrollaron muchas ciudades-Estado, gobernadas por una poderosa clase de guerreros y sacerdotes que ejercían la autoridad sobre el resto de la sociedad.
Los mayas crearon un avanzado sistema de escritura, que ha sido descifrado poco a poco en las décadas recientes. La escritura era utilizada para registrar las hazañas guerreras de los gobernantes, para anotar la cuenta del tiempo y también con propósitos religiosos.
El movimiento de los cuerpos celestes y la medición del tiempo interesaban muchísimo a los mayas. Organizaron un calendario sumamente preciso, que utilizaban no sólo para medir el tiempo, sino también para predecir las fechas que según sus creencias serían propicias o desdichadas para los hombres.
Para realizar sus cálculos, los astrónomos mayas utilizaban símbolos numéricos que representaban las unidades del 1 al 4 y grupos de 5 unidades. Daban un valor a las cifras según su posición y utilizaban el cero, lo que permitía calcular magnitudes muy grandes.
El interés de los mayas en el tiempo se refleja en numerosas estelas labradas. Estas grandes losas, que se colocaban verticalmente, conmemoraban fechas especiales y son una de las mejores fuentes de información utilizadas por los historiadores.
Los zapotecas
Desde épocas muy remotas, los zapotecas se establecieron en los valles centrales del estado de Oaxaca. Construyeron represas y canales de riego y desarrollaron una agricultura muy variada, que a principios del Clásico daba sustento a numerosas aldeas. El corazón de esta zona era el centro ceremonial de Monte Albán.
Monte Albán fue construido en la parte de una serranía que domina los valles. Es un conjunto de pirámides y plataformas que circunda a una enorme explanada, en la que se encuentra un extraordinario observatorio astronómico. Monte Albán estaba dedicado al culto de misteriosos dioses y a la celebración de las victorias militares de este pueblo.
Los zapotecas fueron, junto con los mayas, el único pueblo de la época que desarrolló un sistema completo de escritura, en el que se combinan la representación de ideas y la de sonidos. Esta escritura ha sido descifrada sólo parcialmente.
Hacia el año 800, el esplendor de Monte Albán terminó bruscamente, al igual que en otras ciudades del Clásico. La cultura zapoteca continuó en los valles de Oaxaca y siglos después los mixtecas, que vivían en las serranías al norte y al este de Monte Albán, invadieron los valles y sostuvieron una larga lucha con los zapotecas.
Los mixtecas establecieron sus propios centros religiosos. Desarrollaron un estilo de cerámica con mucho colorido y elaboraron códices muy bellos, que narran historias de los grandes jefes de sus señoríos.
Teotihuacán
Periodo Clásico La ciudad de los dioses Cuando los aztecas llegaron al Altiplano a principios del siglo XIV, encontraron un inmenso centro religioso abandonado al que llamaron Teotihuacán. Tanta fue su impresión ante la grandeza del lugar, que pensaron que había sido construido por gigantes e inventaron el mito de que ahí se habían reunido los dioses para asegurar la existencia del mundo. La reacción de los aztecas no fue exagerada. Teotihuacán es el más notable de los centros religiosos de América.
Cuesta trabajo creer que fue construido por un pueblo que no conocía las herramientas de metal, no tenían bestias de carga, ni utilizaba máquinas simples para facilitar las obras de construcción.
Teotihuacán está situado en un amplio valle, a 45 km de la ciudad de México. La zona fue poblada desde épocas remotas, pero fue hasta el siglo I a.C. cuando se inició la construcción del centro ceremonial. Aunque éste fue construido por etapas, al parecer fue planeado como conjunto, según lo indican la armonía y funcionalidad de la distribución de los edificios.
La zona ceremonial de Teotihuacán estaba rodeada por una gran concentración urbana que, según los investigadores, tenía en su momento de apogeo entre 125 mil y 250 mil habitantes y ocupaba unos 20 km². Era una de las cinco ciudades más pobladas en el mundo de aquella época.
El origen de los fundadores de la región es incierto. Sin embargo, algunos especialistas creen que los teotihuacanos pertenecían al mismo tronco racial del que se desprendieron después los toltecas y los mexicas.
El conjunto ceremonial está formado por dos grandes pirámides, la del Sol y la de la Luna y por templos, plataformas y lugares de residencia distribuidos a los lados de la larga Calzada de los Muertos. El edificio mayor, la pirámide del Sol, tiene lados de 215 metros, por lo que su base es semejante a la de la más grande de las pirámides egipcias.
La parte residencial de la ciudad ha sido investigada por los arqueólogos, quienes nos dicen que las casas eran amplias y estaban hechas de piedra, adobe y madera. Las casas tenían numerosos aposentos, por lo que se piensa que eran habitadas por familias de muchos miembros que se dedicaban al mismo oficio.
En Teotihuacán están representadas en pinturas y esculturas las deidades que, bajo diferentes nombres, fueron venerados después por otros pueblos mesoamericanos: las de la lluvia y el agua, el Sol y la Luna, y la serpiente emplumada llamada Quetzalcóatl por los aztecas, que representa a un dios civilizador, quien según el mito dio a los hombres ciencia y sabiduría.


El juego de pelota
Básicamente consiste en un patio en forma de I, con unos marcadores de piedra empotrados en los muros laterales. Digamos que los marcadores eran como sus porterías.
Los marcadores debían ser golpeados con una pelota que los jugadores impulsaban con la cadera. La pelota se hacía de hule crudo y tenía un bote muy vivo. La pelota era muy pesada y el juego resultaba sumamente peligroso, tanto por un posible golpe con la misma, como por la violencia con que se jugaba. Los jugadores se protegían la cadera, los antebrazos, las rodillas y las piernas. A veces se jugaba por diversión, pero en otros casos era una ceremonia religiosa que terminaba con el sacrificio de alguno de los contendientes vencidos.
Sistema de Escritura.- "LOS CÓDICES"
Los códices son escritos y dibujos elaborados por los pueblos mesoamericanos en tiras de piel de venado o en una especie de papel, producido con la corteza del árbol amate. Una vez escritas, esas tiras se doblan en forma parecida a la de un acordeón.
Seguramente los códices fueron muy numerosos, pero hoy sólo se conservan unos cuantos. Muchos fueron destruidos por los conquistadores españoles, otros se perdieron por descuido o por la fragilidad del material con el que fueron fabricados.
Los códices se elaboraban con distintos propósitos. Aquí puedes ver dos ejemplos:
  • El primero, que proviene de Yucatán, es un códice astronómico que registra los movimientos de Venus.
  • El segundo es mixteca y narra la historia de una familia de reyes.
LOS AZTECAS
Hacia el año de 1300, los aztecas fueron la última tribu del norte árido en arribar a Mesoamérica. Eran un pueblo pobre y atrasado y fueron mal recibidos por los habitantes de los señoríos de origen tolteca ya establecidos en el Valle de México.
Los aztecas vagaron durante años, según cuenta la leyenda, en busca de la señal en donde debían fundar su ciudad, ésta era un águila y una serpiente luchando sobre un nopal.
Empezaron el recorrido desde Aztlán (en náhuatl "Lugar de Garzas" o "Lugar de la Blancura"), sin poder establecerse ni en las peores tierras del Valle, hasta que en 1325, fundaron su ciudad, México-Tenochtitlan.
Ya asentados, los aztecas estuvieron por varias décadas bajo el dominio del poderoso señorío de Azcapotzalco, al que servían como soldados a sueldo.
Hacia 1430, los aztecas habían asimilado la cultura de los pueblos avanzados del Valle y se habían convertido en un eficiente poder militar. Atacaron y derrotaron entonces a Azcapotzalco y se transformaron en uno de los señoríos más fuertes de la región. Iniciaron así una sorprendente hazaña guerrera, que en sólo 70 años los haría dueños del más grande imperio que había existido en Mesoamérica.
Los aztecas formaron una alianza con los señoríos de Texcoco y Tacuba creando así lo que se conoció como La Triple Alianza. Bajo el mando de notables jefes militares, como Moctezuma Ilhuicamina y Ahuitzotl, los aztecas conquistaron el centro de México, Veracruz, la costa de Guerrero, parte de Oaxaca y dominaron el territorio de Soconusco, en los límites con Guatemala. Sólo unos cuantos pueblos lograron resistir el empuje mexica: los purépechas, los tlaxcaltecas y algunos señoríos mixtecas.
Los toltecas
Varias oleadas de invasores del norte se asentaron en Mesoamérica desde finales del Clásico. Una de ellas fue la de los purépechas, también denominados tarascos, que se establecieron en las cercanías de los lagos del actual estado de Michoacán. Pero de todos los grupos recién llegados, el más importante fue el que dio origen al señorío tolteca de Tula.
Los invasores se mezclaron con la población de los valles del actual estado de Hidalgo y hacia el año 1050 habían convertido a Tula en una gran ciudad, capital de un imperio que dominaba el centro de México y que extendía su influencia a regiones muy alejadas.
En su época de apogeo, Tula llegó a tener unos 40 mil habitantes que practicaban la agricultura utilizando pequeños sistemas de represas y canales, porque en esa región las lluvias no son abundantes. Al parecer, las familias emparentadas entre sí construían sus casas contiguas y las separaban del exterior con un muro.
El centro ceremonial de Tula tiene pirámides, habitaciones y juegos de pelota. Se distinguen ahí grandes figuras de guerreros, llamados Atlantes, y se construyó por primera vez el macabro tzompantli, un muro en el que se colocaban las cabezas de los sacrificados.
La guerra adquirió entre los toltecas mayor importancia que la que ya tenía en las culturas del Clásico. Es en Tula donde aparecen los militares profesionales, organizados en sectas o hermandades que se identificaban con ciertos animales: los guerreros águilas, jaguar o coyote. También hay evidencia de que aumentó el número de los sacrificios humanos, sobre todo el de cautivos de guerra. Este espíritu militarista fue característico de todas las culturas del Postclásico.
Los toltecas extendieron su influencia no sólo mediante la guerra, sino también a través del comercio. En Tula, como en Teotihuacán, se trabajaba la obsidiana y la cerámica. Sus artesanos tenían la fama de producir los objetos más bellos y complicados de Mesoamérica.
El final de Tula se parece al de Teotihuacán. Hacia 1170 la ciudad y su centro ceremonial fueron saqueados y semidestruidos. Sin embargo, la influencia de los toltecas sobrevivió en varios sitios. El ejemplo más notable de la influencia tolteca está en Chichén Itzá, Yucatán, situada a más de 1000 km de Tula y cuya arquitectura y representaciones religiosas se parecen extraordinariamente a las de la capital tolteca.
La gran Tenochtitlán. Los aztecas
Los historiadores tienen opiniones diferentes sobre el número de habitantes que tenía la capital azteca antes de la llegada de los españoles. Se cree que como mínimo tenía 100 mil, pero algunos estiman que pasaba de 200 mil.
Tenochtitlán fue construida en islotes situados en el interior de uno de los lagos de poca profundidad, que en aquella época cubrían la mayor parte del Valle de México.
Los aztecas ampliaron y consolidaron los terrenos para edificación y los unieron con el exterior mediante tres amplias calzadas y acueductos que conducían agua pura a la ciudad. Muchos canales cruzaban la capital azteca y por ellos transitaban miles de canoas.
En el centro de la ciudad estaba el recinto sagrado, formado por decenas de templos y palacios, entre los que destacaba el Templo Mayor, dedicado a Tláloc, dios de la lluvia y a Huitzilopochtli, dios del Sol, a quien los aztecas consideraban su protector.
La ciudad estaba dividida en barrios, llamados calpulli, cuyos habitantes disfrutaban de tierras de cultivo. Los agricultores sacaban agua de los canales para regar sus huertos, y estaba muy extendida la siembra en chinampas, que siempre están húmedas y producen cosechas excelentes, pero que deben ser cultivadas a mano, delicada y laboriosamente.